jueves, 11 de julio de 2013

Mira dentro del Orgullo

     Una de las cosas que recuerdo perfectamente (en todo el sentido de la palabra) de cuando estuve con Javi, sí otra vez él, fue cuando estábamos caminando por la calle Princesa de Madrid el primer día que quedamos. La primera vez que le vi en persona. La primera.

     Yo como siempre y en mi habitual silencio caminando mientras él intentaba sacarme las palabras. Hacía frío. Parece ser que el resto de los mortales no son capaces de disfrutar de los incipientes silencios de la primera vez. Pero lo que dijo en ese momento, me dejo absolutamente satisfecho.

-Eres tan orgulloso que no has sido capaz de hablarme hasta que te hablé yo ayer- dijo con su eterna perfecta sonrisa- Estoy tan seguro de que no me habrías hablado si no fuera porque te hablé yo. Sabes que se me rompió el móvil y tuve que cambiarlo, no tenía tu número, y menos mal que apunte algunos teléfonos en una lista de hace un montón de tiempo, si por ti fuera no habríamos quedado.

    Yo ante tal declaración, no pude más que reír sin parar. Sentir como un calor me recorría el pecho. Supongo que no estaba acostumbrado a que me calasen... tan rápido... tan pronto.

    ¿Quién necesita a quién?

Fonso de Sade

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