domingo, 13 de mayo de 2012

LA MUERTE DEL AMOR


     Me venden cada dos por tres, una, dos, tres, cuatro, cinco y más personas que el ¡amor! mueve este mundo, que es el motor de este mundo, que entrelaza a unas personas con otras. Me río cuando me dicen eso y actúan de forma totalmente hipócrita, al menos a mi parecer. El amor, esa palabra que tanto les gusta y que tan fácil la sueltan, es una invención de esta sociedad para tapar toda su mierda. Y con esto hablo de los instintos más bajos que están presentes en cualquier individuo, incluído yo, tú y todos ellos. Me refiero concretamente a la lujuria, codicia, envidia, gula, ira, pereza, soberbia y de estos derivan el sexo, lo bizarro, lo guarro, el sadismo, la condena del débil ante los opresores, la procrastinación, la avaricia desmesurada, el odio, la mentira.

    ¿Dónde está el amor? ¿En otros? Qué bonito y poético queda decirlo ¿verdad? Además de tapar lo que nos mueve cada día encima quedamos como un poeta hedonista de la Hélade, que piensa en el amor recíproco. ¡Qué bonito! ¡Qué profundo, genuino e idealista! De verdad, me asquea tanto escuchar esto. Me hierve la sangre cuando tienen la valentía de escupirme esas palabras a la cara.


    "EL amor HA MUERTO" Bueno, mejor dicho, el amor no existe tal y como lo predican hoy en día. Lo que ellos llaman amor, yo lo llamo egoísmo. Sólo buscan la autorrealización, sólo buscan tener un consuelo sexual y sentimental. Saciar sus necesidades. Y eso, amigos, ellos lo llaman amor.

     A pesar de esto, yo creo en el AMOR, AMOR con mayúsculas. Y no es esa mierda que me intenta vender la gentuza esta, ni tampoco lo que me dicen que es el día del San Valentín, o el día de la Madre o el Padre. El AMOR es lo que siento yo por mi VIDA. El AMOR, con mayúsculas, es aquel sentimiento de euforia, de afinidad hacía mi ser, mi apego irrefrenable a aferrarme con todas mis fuerzas a esta vida que me han regalado. Amar a tu pareja, a tu familia, a tus amigos, a tu perro o a una cosa. ¿Tiene sentido? o ¿Es otro sentimiento al que ponemos la máscara de "amor"?

    ¿De qué sirve amar a los demás cuando no eres capaz de amar tu propia vida y tu propio ser ante todo? Sin nuestra vida, sin tu vida, sin mi vida, no queda nada. Ni la mascota, ni los amigos, ni la familia, ni la pareja. Quiero dar muerte al amor y resucitar el AMOR.

     Lo que difiero con la gente que critico es el término que usan y cómo lo usan. El amor no es nada, es un sentimiento ideal que se pudrió con esta sociedad. Lo que sí existe y mueve de verdad este mundo, es la PASIÓN. La pasión del sexo, de los sentimientos. La turbulencia de las descargas eléctricas, la inoculación de drogas en nuestro cuerpo, fabricadas por el propio cuerpo, la sed de sangre y dolor. La necesidad de poseer y liberar la pasión que encerramos en lo profundo de nuestros cuerpos, esperando latente a encontrar a la persona que sea capaz de romper las ataduras y hacernos reventar de euforia y desenfreno, llorar de miedo y emoción, de PLACER. Volvernos como auténticos animales y dejar que todos esos instintos se liberen, volver al estado de naturaleza.

     Todo cuanto hacemos y sentimos están dominados por la pasión. Y es lo que mueve nuestro mundo de verdad, lo que hace que las personas formemos esta sociedad y la mantegamos como es. Trabajar y comer para follar. Para sentir placer con nuestras pollas y coños, bueno y culos en muchos casos. Y después de haber saciado esa necesidad primaria, casi tan fuerte como el respirar ya nos preocupamos por no sentirnos solos, y por ello nos buscamos a cualquier persona que nos pueda aportar ese equilibrio sentimimental y anímico, que consiga mantenernos alto, alto, muy alto. ¿Qué viene después de esto? Pues engancharnos como a la cocaína de la persona que consiga estabilizarnos y mantener nuestro síndrome de abstinencia bajo control, ¡qué ironía! Engancharnos de la persona que nos desengancha. Claro que el ser humano está diseñado para aburrirse y por supuesto al cabo de unos meses o incluso un par de años la pasión esa de antaño se diluye para dar lugar a un cómodo acoplamiento que se acepta ya más por costumbre que por necesidad. Eso sí, ante un nuevo estímulo, saltaremos como leones a por ella y hacernos con su posesión.

   Buenas noches. Hoy podeis dormir tranquilos, he matado el amor que tanto os atormenta. Enfadaos conmigo, enfadaos con mis palabras. Contestadme. JAJAJAJAJAJA Espero comentarios. Saludos Zeñoh Manué y gracias por tu consejo del día. Tenías razón (no te acostumbres a tenerla.)

Fonso de Sade