domingo, 8 de abril de 2012

Pasión




    Sentí su barba clavarse en mis dedos. Apreté un poco más su barbilla con las yemas-me encanta esa sensación-. Moví su barbilla y la giré para que nuestras miradas se cruzasen. Desvié mi mirada y observé que su boca rezumaba tanto que estaba a punto de desbordarse. Sonreí. Sabía perfectamente lo que él deseaba -me encanta cuando yo sé lo que él piensa y él sabe que yo sé lo que piensa- me miró con temor, quizás extrañeza, vuelvo a sonreír. Bajó la mirada, observó mi boca con detenimiento, era tan estúpido, desear algo que sabe que no puede alcanzar. Sólo consiguió hacerme sonreír de nuevo. Qué ojos tan claros e inocentes, unas láminas de cristal transparente que me permitían ver cómo era. Acerqué su cara un poco mas a la mía...


-¿Sabes qué es la pasión?-espeté cuando sólo estaba a dos escasos centímetros de mí. No pude evitar volver a sonreír con malicia. Me gustaba tanto hacerle volar con altibajos que hacía todo lo posible para hacerle sufrir.

-La pasión... ¿eres tú mi pasión?

-No lo sé, eso sólo lo sabes tú.



-Pues léeme, mira en mi interior como tantas veces has hecho. ¿A caso no me muestro desnudo ante ti? ¿A caso mis sentimientos no están pintados de transparente para que veas a través de ellos?


-La pasión viene del latín, passio que a su vez viene de un calco del griego πáάθος (pathos), ambos significan dolor, padecer. La pasión es un estado pasivo. No puedes hacer nada por sentirlo ni tampoco por no sentirlo, eso no lo controlas tú. La pasión es el dolor que sientes por mí, el sufrimiento ardiente que nace de tu pecho y recorre tu cuerpo quemándote y congelándote a la vez. Es un torbellino de sentimientos que te descuartiza, te revuelve por dentro. Aún así, es más doloroso que un pellizco en tus preciosos pezones o el látigo acariciando tu culo.-Sonrío de nuevo. Veo sus ojos abiertos, centelleantes, extasiados.

Hombre llorando

-Sufro. Sufro a cada instante que estoy contigo, más aún cuando me separo de ti. Eres la tormenta de verano que me empapa hasta el alma, al mismo tiempo el rayo que me fulmina, que me convierte "en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada." Estoy a tu merced desde el día que me abrazaste y me susurraste [...] en mi oreja, muy cerca, muy flojito. Tus palabras imperceptibles, difuminados en el espacio recorrieron mi espalda como si fuera un latigazo desgarrando mi carne. En ese momento todo se tornó oscuro, sólo brillabas tú, me aferré a ti más fuerte que nunca, como el neonato que se aferra al pecho de su madre, estaba perdido en ese Cosmos comódamente pegado a ti. Sé que no estamos a la misma altura, sé que estoy a tu merced, podrás causarme todo el daño que desees, solo me quedará postrarme y agradecertelo. Pero eso sobra, ya lo sabes de sobra. Lo supieste el día que mis defensas se quebraron frente a ti.


Un hombre se aferra a otro abrazandoles muy fuerte

  Tienes razón, la pasión que envuelve hasta el último átomo de mi cuerpo está padeciendo, es una autodestrucción lenta pero VOLUNTARIA, no me resisto a tu frenético ritmo de llevarme al éxtasis, no me resisto a volar contigo y a estrellarme contra el suelo rompiendome en pedazos cuando te alejas. No me importa eso, quiero sufrir, quiero sentir pasión, quiero padecer la pasión, el dolor hasta deformar mi mente, inutilizarlo, abrasarlo... Pero temo que esto pase, como una tormenta de verano, intensa pero corta. Tengo miedo ¿sabes? Tengo miedo a que me abandones cuando todo esto se haya evaporado como el agua. Que no podamos ni si quiera encontrarlo en nuestros recuerdos.
      
     Le miré fijamente a los ojos y se calló. Mi cara se quebró en otra sonrisa. Dije:

-¿Eso crees? La pasión es algo que se recibe de forma pasiva. Pero una cosa está en nuestras manos y es avivarla o dejar que nos consuma como una hoguera hasta acabar en cenizas. Depende de ti y de mí.


Dedicado especialmente a Ayax por inspirarme aquel día de febrero. Saludos afectuosos.

Fonso de Sade

3 comentarios:

  1. Ese ayax, soy yo?
    Si es así doble emoción para mí, leer un texto tan dulce y duro que eatremece y sumar el gusto de sentirse conectado a un tipo sensible e inteligente como tu.
    Besos

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  2. Por supuesto que sí! Ese 26 de febrero,si no recuerdo mal, hablaste de cómo te usó Germán y a mí me inspiró muchísimo. Escribí ese día un trozo de este texto pero decidí acabarlo porque me hacía ilusión escribirlo, no sólo por ti, sino también por mi. Para recordarme que las relaciones humanas, sobretodo la pasión es algo que está en nuestras manos. Un besazo!

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  3. Que manera de escribir... hermoso.

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