sábado, 27 de noviembre de 2010

Regalo

      Yo sé que no tengo la polla más bonita del mundo, ni tampoco la más larga o la más gorda. Sé que no tengo el olor más atractivo del mundo y también sé que el sabor de mi cuerpo no es el del néctar de lo dioses. Pero ese no es motivo para ir dándoselo a cualquiera. Tiempo atrás, me acuerdo todavía, que era bastante promiscuo, necesitaba con ansias una boca donde descargar mi calentura, una boca donde alojar mi esencia indistintamente de quien tuviera delante. Ahora después de madurar un poquito y pensar mucho mucho, he llegado a la conclusión de que eso no es lo que quiero, no quiero darle parte de mí a alguien con el que no tengo ningún tipo de "relación".

     Puedo descargar yo mismo con ayuda de mi mano, una boca cualquiera es prescindible, los falsos artificios también son prescindibles. Es tan fácil buscar a alguien para un rato que pierde todo el encanto, regalarle parte de ti mismo al primer postor es tan mísero, tanto que cualquiera puede hacerlo. Yo estoy buscando otra cosa, otra cosa que consiga llenarme.

    Aunque suene "feo o raro", cuando mantengo una relación sexual pienso que ambos nos entregamos el uno al otro, se forma una unión entre los dos, un enlace que se une con candado. Todo esto independientemente de si eres AMO o esclavo, porque por muy alto que esté tu orgullo esa es la realidad, tú entregas parte de tu cuerpo y penetras a otro, ya sea física o psíquicamente. Al igual que el esclavo se entrega por entero, a eso me refiero a un esclavo, busco a ÉL que se entrega a mí y yo de algún modo a él. Entregarle parte de mí me daría tanto placer... Un placer inimaginable, un placer incomparable a las banalidades sin sentido, a los actos vacíos de significado.

    No es fácil elegir a la persona adecuada, soy celoso de mi virginidad, ahora incluso de mi polla y mi leche, incluso de mi cuerpo... Algo tan bello se debe compartir con la persona adecuada y desde luego que cualquiera no está a la altura.

2 comentarios:

  1. ....se me escapó una lágrima y la bebió. Me castigó justamente cuando me lo merecí. Dormité a sus píes mientras resolvía problemas de matemáticas.Estaban fríos. Los arropé sobre mi pecho para darles calor. Me avivó con su aliento, Me inyectó fuerza y vida. Mas de treinta años de diferencia aleja la utopía hasta una imposibilidad absoluta. Casi tan imposible como sentir sus labios sobre los míos. Me permitió dejar el suelo frío y calentarme con su piel. Temblaba. Me acarició. Dejé de temblar. Casi me dormí sobre su pecho. La gloria era él y la sentí. Gracias amo

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